La industria siderúrgica es uno de los sectores industriales más exigentes, donde los trabajadores se enfrentan a un calor extremo a diario. Desde la fabricación de acero y el laminado en caliente hasta las operaciones de fundición, las temperaturas cerca de los hornos y el metal fundido pueden superar fácilmente los 1200 °C (2192 °F). Incluso en las zonas de trabajo circundantes, el calor radiante y las altas temperaturas ambientales pueden crear un entorno hostil que pone en riesgo tanto la seguridad como la productividad.
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